|
Explotación Infantil
EXPLOTACIÓN INFANTIL: ADULTOS A LOS OCHO AÑOS
El exceso de responsabilidades y las largas jornadas laborales socavan gravemente el desarrollo infantil. Sin embargo 250 millones de niños, menores de 14 años, trabajan actualmente en el mundo. La mayoría de ellos se encuentran en África, Asia o Latinoamérica.
Se considera explotación laboral infantil al trabajo de niños y niñas que impide su educación y amenaza su salud física o psíquica. Para evitar este abuso la Organización Internacional del Trabajo, en su Convención número 138, estableció en 15 años la edad mínima para acceder un empleo, y en 18 años el mínimo requerido para trabajos que entrañaran peligro. Pero algunos países no han ratificado esta Convención, por lo que internacionalmente se observan grandes diferencias entre las edades legales para la incorporación laboral.
El Círculo Vicioso De La Pobreza
Cuanta más pobreza hay en una sociedad, más niños encontramos trabajando. Excluidos de la educación, ven socavados sus derechos básicos y en muchas ocasiones su salud; pero especialmente este trabajo perjudica su futuro, porque el menor no puede ir a la escuela, ni aprender un oficio, de manera que cuando sea adulto no podrá realizar trabajos cualificados y seguirá atrapado en la pobreza. Por ello afirmamos que el trabajo infantil perpetúa la falta de oportunidades.
Algunas familias pierden esta perspectiva y asumen las largas jornadas laborales de los niños con total normalidad, en ocasiones como la única fuente de ingresos. En países como India, Nepal o Pakistán, en lugares donde la pobreza es extrema los padres, incluso, ofrecen a sus hijos en servidumbre, a cambio de algún dinero. El niño queda condenado a la explotación durante años.
En general un niño resulta más rentable que un adulto porque no reclama sus derechos y realiza el mismo trabajo a cambio de una remuneración inferior. La mayoría de los niños que trabajan a tiempo completo se dedican a la agricultura. Además los menores pueden trabajar en otros sectores como la minería, la construcción, la producción de material deportivo, ropa o calzado, o la industria. Las niñas, especialmente, dedican gran parte de su tiempo a las tareas domésticas o al cuidado de sus hermanos menores.
Las extensas jornadas laborales, a veces de hasta 12 horas, provocan en los niños una tensión física, social o psicológica excesiva. Aunque la explotación laboral infantil se produce sobre todo en países de África, Asia y Latinoamérica, tampoco es ajena a las sociedades industrializadas. En España, según estudios realizados por UNICEF, la cifra se sitúa en torno a 170,000 menores trabajadores. De ellos una mayoría pertenece a minorías étnicas, o son inmigrantes con dificultades económicas. Su ocupación principal es el trabajo doméstico (un 3.49 %), seguido de la ganadería, la agricultura, la pesca, el trabajo en talleres o la venta ambulante.
Trata Infantil, Un Negocio Lucrativo
El abuso de los menores en tareas laborales contraviene la mayoría de los derechos aprobados en la Convención sobre los Derechos del Niño, pero la explotación infantil puede producirse bajo otros aspectos como la trata de niños, el tráfico con sus órganos, su introducción en redes de prostitución, o su reclutamiento forzoso como soldados.
El informe sobre el Estado Mundial de la Infancia 2003, elaborado por UNICEF, ofrece los siguientes datos:
- La trata de menores se ha convertido en un negocio que produce 1,000 millones de dólares anuales. Cada año 1,200,000 niños y niñas son sus víctimas.
- En Asia sudoriental se ha desarrollado una red comercial de niñas para la prostitución. Se cree que en ella participan incluso las autoridades policiales y los parientes, a cambio de una comisión.
- En el sur del Sáhara ha comenzado la trata de menores para su explotación en la agricultura y en tareas domésticas.
- En la República de Moldova, Rumanía y Ucrania, ha aumentado el número de niñas que son llevadas a Europa occidental.
Además de estos datos que ofrece el informe de UNICEF, se calcula que unos 300,000 niños y niñas han sido coaccionados para servir en ejércitos, haciendo funciones de soldados, porteadores, mensajeros, cocineros o esclavos sexuales.
En Myanmar aproximadamente 70,000 niños intervienen en los ejércitos regulares. En Colombia unos 14,000 niños y niñas han sido reclutados por los grupos armados, paramilitares y milicianos. En Irak 23,000 menores, de edades comprendidas entre 12 y 17 años, han recibido adiestramiento militar en los últimos doce años. También se reclutan niños-soldados en Afganistán, Somalia, Burundi, República Democrática del Congo y Liberia. Estas cifras se producen a pesar de que hace un año entró en vigor el Tratado de la ONU que prohíbe la utilización de niños-soldados.
Los diferentes aspectos de la explotación infantil preocupan a organizaciones no gubernamentales, instituciones religiosas y gobiernos. Aunque las soluciones son complejas, se estima que habría importantes avances evitando la vida en la calle, a la que muchos menores se enfrentan para huir del maltrato físico o de la pobreza, así como combinando unas jornadas laborales más reducidas con algún tipo de formación. La educación de los niños es la mejor manera de eliminar los riesgos de explotación, devolverles la dignidad y potenciar su pleno desarrollo.
María Jesús Rodríguez
------------------------------------------------
|